En el Diálogo sobre el funcionamiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos

Washington D.C., 20 de marzo de 2009

(Transcripción textual de intervención improvisada) 

Gracias Sra. Presidenta, 

En primer lugar un rigor placentero que es saludar. Saludarla a usted por estar presidiendo esta reunión como representante de nuestro vecino, eternamente vecino en las bancadas, país de Uruguay y saludarla por su condición de académica de prestigio. Saludar también a la Sra. Cecilia Medina Ortega, Presidenta de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, al ex-Canciller del Perú, Diego García Sayán, al Secretario Ejecutivo de la Corte, Pablo Saavedra, a la Subsecretaria de la Corte, Emilia Segares.Quisiera también saludar al Vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Sr. Víctor Abramovich, al Secretario Ejecutivo de la Comisión, el Sr. Santiago Cantón y muy especialmente a la nueva Presidenta de la Comisión, la Dra. Luz Patricia Mejías, a quien saludo especialmente porque he podido conocerle su trayectoria en materia de derechos humanos que la definen como una luchadora más que una burócrata de los derechos humanos. Por esa condición, estoy seguro de que sus aportes al sistema, y al aportar al sistema en favor a la víctima, serán trascedentes y duraderos. Así que la felicito por esta tremenda responsabilidad. Entiendo que usted es una persona acostumbrada a nadar contra la corriente, y como no se ha ahogado, presumo que su musculatura espiritual e intelectual es fuerte y sólida.  

Como persona de formación jurídica, como abogado en otras palabras, los abogados abogamos, a veces abogamos por gente, por víctimas en este caso concreto y a veces abogamos por intereses. Esa es una definición muy importante que la da la práctica o para decirlo en términos de inspiración cristiana, el testimonio. Pero no voy a hablar como abogado. Alguien dijo por allí, entre abogados te vieres y yo me veo entre abogados a quienes respeto mucho, colegas, Embajadores, expertos y como mi formación en la práctica ha sido más bien política, voy a hablar en términos políticos como representante diplomático de una democracia que ha dado saltos históricos en materia de progreso en los derechos humanos, tanto en el papel, pensando en nuestra Constitución de 1999, Constitución Bolivariana, como en la práctica y no solamente en los derechos políticos y civiles, donde se concentran mucho de los esfuerzos y de las preocupaciones y creo que no de manera errónea, porque es acertada, sino de manera limitada.  

En esa materia estamos bastante bien y creo que podemos ver a los ojos de los interlocutores y de testigos internacionales, pero también en materia de derechos civiles, en materia de derechos sociales, económicos, hemos hecho profundos avances.  

Yo quisiera hacer una reflexión partiendo de lo histórico reciente general para hablar de lo histórico presente particular. Recuerdo que hace muchos años yo era un joven y promisor diplomático, ya no soy joven ni soy promisor pero sigo siendo diplomático y en cumplimiento de mis responsabilidades hablo, pero en aquella época de manera quizás romántica, tuve la oportunidad en una reunión de la Tercera Comisión de las Naciones Unidas de expresar mi preocupación por la politización del tema de los derechos humanos. Era una Comisión presidida por un distinguido Embajador de Brasil, que era un maestro en materia de derechos sociales, pero era un maestro también como jurista. Yo lo recuerdo muy bien.  

Pensando entonces en la víctima planteé el problema de la credibilidad; porque me daba cuenta que aquello era un debate político este-oeste, era un debate político de guerra fría donde la argumentación no era en torno de la víctima; las víctimas pasaban a ser peones en una discusión política para asestarle golpes a la otra parte, y la víctima en el medio, en el medio del tiroteo. La reflexión que hacía entonces era que la politización del debate de los derechos humanos conducía a una pérdida de credibilidad y al perder credibilidad el tema, perdía credibilidad su efectividad, dejaba de ser efectivo y por lo tanto volvíamos a la víctima, la víctima era la víctima del debate sobre los derechos humanos.  

Siguió pasando el tiempo y encontraba que por ejemplo el mes de abril o a veces mayo, Ginebra era la sede de un espectáculo, de una suerte de aquelarre, donde en torno del fuego político se entrecruzaban disparos los representantes de diversas corrientes de entonces, inclusive superada la guerra fría. ¿A qué llevó esto?, en términos concretos para no alargar la reflexión sobre esta parte, a que se hizo necesario dentro del sistema de Naciones Unidas, la eliminación de la Comisión de los Derechos Humanos y fue creado entonces por decisión de la Asamblea General de la ONU, el Consejo de los Derechos Humanos, y como se diría en el lenguaje novelesco: ¡oh paradoja!; el país más acusado y más señalado en aquellos aquelarres políticos sobre derechos humanos, entre comillas lo último, fue electo como miembro del Consejo de Derechos Humanos, y el país más acusador en nombre de los derechos humanos, entre comillas también, no fue electo miembro del Consejo de los Derechos Humanos. Eso es materia para reflexión y como estoy hablando de lo general a lo particular, voy a pasar a otro caso fuera de nuestro contexto institucional para luego llegar al tema de la Comisión de Derechos Humanos.  

Les voy a mostrar algo, que forma parte del ambiente de discusión, simplemente para que pensemos. Aquí tengo tres reportes de derechos humanos sobre mi país. Aquí uno, de una organización llamada Provea, el título del reporte dice "Situación de los Derechos Humanos en Venezuela", nada especial, si hay algo especial lo pueden encontrar en el reporte mismo, es un informe anual octubre 2007-septiembre 2008 y adentro inclusive hay un índice: informe anual, derechos económicos, sociales y culturales, se hace una discriminación de los temas, derechos civiles y políticos, "descargue aquí el informe completo". Esta es una presentación hecha de manera objetiva y respetuosa. Amnistía Internacional: "Venezuela. Informe 2008. Amnistía Internacional. Derechos Humanos en la República Bolivariana de Venezuela". Vienen algunos datos estadísticos todos objetivos, luego una presentación: "miles de simpatizantes y opositores del gobierno se echaron a la calle en diversas manifestaciones y terminaron en violentos enfrentamientos entre manifestantes de distintas corrientes y entre éstos y la policía". "Una nueva ley sobre el derecho de la mujeres a vivir sin temor ni violencia suscitó esperanzas en miles de mujeres víctimas de actos de violencia en la comunidad o en el lugar de trabajo". De nuevo se menciona la víctima.  

Ahora les voy a presentar "una joya", una verdadera "joya" en materia de derechos humanos. El Informe de la Sección Latinoamericana de Human Rights Watch. La portada, concebida por un "genio" de la propaganda, en colores sombríos, hasta el verde luce sombrío, en un azul sin gracia, en un primer plano unos puños elevados y sobre un balcón o en un balcón, el Presidente Chávez saludando a la multitud.  

Como si no fuera suficiente, esta portada que hace absolutamente innecesario leer el reportaje dice, "Venezuela, una década de Chávez, intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela". Aquí está la conclusión. Pero no es suficiente, una década de Chávez, y este informe fue concluido cinco meses antes de cumplirse la década. Me pregunto ¿por qué no pudieron esperar?, ¿cuál era la prisa?, si querían completar un décimo aniversario para elaborar un informe sobre mi país. Pero ocurre, como ocurre recurrentemente, que esto apareció dos meses antes de unas elecciones en Venezuela y normalmente ocurren acontecimientos en Venezuela o se le atribuyen a las autoridades de Venezuela, faltas, pecados, supuestos abusos, siempre antes de un proceso electoral. Después de esto vino todo el montaje que se hizo sobre la Sinagoga de Caracas, que resultó siendo un crimen de delito común cometido y dirigido por un guardián de la propia Sinagoga y la persona encargada de la seguridad del Rabino de la Sinagoga de Caracas. Pero se echó a correr a través de la dictadura mediática la información falsa sobre antisemitismo en Venezuela.  

Human Rights Watch además está muy orgulloso de lo que hace, nuestros agentes secretos, que los tenemos, a través de una cámara especialísima que conseguimos con expertos entrenados en los mejores centros, quizás la CIA ó quizás el Mossad, tomaron una foto del vestíbulo de las oficinas donde funcionan las oficinas de la Human Rights Watch y aquí está otra vez: "A decade under Chávez", tuvieron la amabilidad de hacer una traducción de un afiche de dos metros de alto por uno de ancho como para dejar una huella y un mensaje permanente de donde todas las conclusiones las pueden extraer las almas inocentes que se acerquen a Human Rights Watch en procura de información, o de solidaridad, o de apoyo en sus luchas por las víctimas de los violadores de los derechos humanos. Que no todos están informados y organizaciones que con algún buen prestigio anunciado o propagado, pues pueden tener influencia sobre almas inocentes que no escrutan en las profundidades de los temas. Eso en el planteamiento general.  

En el planteamiento particular, nosotros pensamos que de alguna manera el tema de los derechos humanos no solamente se está politizando sino banalizando. En diversas ocasiones hemos expresado nuestra insatisfacción con el enfoque que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le ha dado al tema de Venezuela, de manera negativamente selectiva, y de la actuación también de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión en esta materia. Y hablo de banalizar porque a pesar de que algunos señalamientos por no llamarlos escandalosos los llamo preocupantes, o en todo caso merecedores de atención, y sin embargo nada pasa. Es casi como si yo hablara de armas de destrucción masiva y nada pasa. El tema no interesa, no se hurga en las realidades ó motivaciones que hacen aflorar quejas sobre temas.  

Aquí tengo por ejemplo un documento emanado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Secretaría Ejecutiva, con motivo del derrocamiento del Presidente Chávez. Esta es una comunicación de la Secretaría Ejecutiva dirigida a quién fue Canciller por 47 horas de un régimen golpista. O sea, ésto ya implica un reconocimiento, ésto no está dirigido a quien ejerciese las funciones, nó; dirigido con nombre y apellido, a un buen amigo mío por cierto. Entonces hace referencia a una solicitud de una organización de derechos humanos de Colombia (MINGA). ¡Gracias Colombia!, pero ocurre que Colombia llenó el vacío de las organizaciones de derechos humanos venezolanas, donde ningún experto en derechos humanos hizo nada ante la Comisión Interamericana para salvar la vida del Presidente que estaba preso y amenazado de muerte; tuvo que intervenir una organización no gubernamental de Colombia... 

Esos expertos en derechos humanos de Venezuela, que no son luchadores, hacen cola cada año en las audiencias de la CIDH para denunciar y presentar denuncias en contra del Gobierno de Venezuela, a veces en defensa de corruptos a quienes procura la justicia o en defensa de personas que no han agotado todas las instancias internas en su defensa cuando consideran que sus derechos humanos son violados. En todo caso de lo que se trata es de un ejercicio propagandístico coordinado y concertado por la dictadura mediática internacional.  

Fíjense en este documento, aquí una parte dice: "los derechos humanos del Sr. Hugo Chávez Frías", ese señor es Presidente de Venezuela y era el Presidente de Venezuela y aquí en la CIDH le niegan sus títulos. Ayer escuchaba en la radio de los Estados Unidos por cierto, un comentario crítico de algún periodista que llamó al Presidente los Estados Unidos, Mr. Obama, y alguien explicaba que al Presidente de los Estados Unidos se le llama Señor Presidente, Señor Presidente electo, pero no se le llama Mr. Obama, es algo que tiene que ver con el respeto que responde a una cultura democrática y con respeto al elegido, a los elegidos por los pueblos. También dice: "en dicha comunicación cuyas partes pertinentes se anexan, se solicita que la Comisión Interamericana requiera al Estado venezolano la adopción de medidas cautelares en favor del Sr. Hugo Chávez Frías"; esto quiere decir que no se habían tomado las medidas cautelares; y después el último párrafo que me parece una joya desde el punto de vista de la defensa de los derechos humanos y desde el punto de vista de la visión burocrática del tema dice: "a efectos del estudio del trámite que la Comisión otorgará a las mencionadas solicitudes de medidas urgentes", o sea se necesita una respuesta para comenzar a estudiar los trámites que eventualmente se van a hacer para responder a la solicitud de medidas urgentes. Es decir, la CIDH se estaba tomando su tiempo cuando un Jefe de Estado estaba preso y bajo amenaza de muerte.  

No hubo necesidad de todas maneras de esperar por los movimientos de la CIDH porque un movimiento popular abrasador y abrazador, devolvió a su legítimo y legal solio al Jefe de Estado de la República Bolivariana de Venezuela. Así que estos cinco días, este plazo de cinco días de respuesta que dio la CIDH, en realidad no fueron necesarios. Gracias MINGA.  

La mayor violación de los derechos humanos en la historia de Venezuela se llama el Caracazo. Según algunas ONGs entre 1500 y 3000 muertos en dos días... bajo la democracia, no bajo la dictadura... Según alguien muy cercano a la máxima autoridad del país de la época, esas cifras son incorrectas, a mí me dijo alguien que fueron ¡"sólo 259 muertos"! Y no hubo expertos en derechos humanos que vinieran a hacer cola a la CIDH; los mismos que hacen cola hoy día para denunciar cuando un policía le impide a un manifestante que atraviese una raya amarilla... que ya eran expertos en derechos humanos en aquel entonces, son los que no se ocuparon del Caracazo, por eso el tema tomó tanto tiempo dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos; ¡nueve años¡.  

En todo caso sobre ese caso, sobre otros casos de abominables y aborrecibles violaciones de los derechos humanos por parte de cuerpos militares y policiales de Venezuela fueron asumidos por el Gobierno Bolivariano de Venezuela a pesar de que el crimen fue cometido bajo otros gobiernos. Son temas para la reflexión. 

...Venezuela incluida en el capítulo IV, famoso capítulo IV, sobre el cual todavía desde el punto de vista jurídico no entiendo mucho, pero creo que es o se trata de algo así como "identificar a los estados miembros de la OEA cuyas prácticas en materia de derechos humanos merecían especial atención y en consecuencia deberían ser incluidos en el capítulo IV del mismo". Yo creo que la institución que merece una especial atención es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y especialmente su superpoderosa, inamovible, perpetua y vitalicia Secretaría Ejecutiva; que además que es la que sustancia, la que define, la que redacta.  

Yo entiendo el problema de los magistrados, los miembros de la CIDH, ellos no tienen una sede fija, no operan en Washington, tienen otras responsabilidades que cumplir en sus respectivos países en materia de derechos humanos, y eso, es tema para la reflexión, entonces deja en manos de la Secretaría Ejecutiva todo el poder de seleccionar, atribuir, identificar y señalar  gobiernos y personas en la materia de los derechos humanos.  

El año pasado, yo recibí en mi despacho la grata y sobre todo importante visita de los miembros de la CIDH. Una buena conversación en el propósito común de crear puentes, pero me quedó una curiosidad porque se habló de la visita de la Comisión a Venezuela. A la Comisión todavía no creemos que tengamos razones suficientes para darle la bienvenida porque se ha creado un clima de desconfianza; pero implícita, puedo equivocarme, quedó algo así como la idea de que si el Gobierno de Venezuela está interesado en que se conozca las realidades sobre los progresos y el respeto a los derechos humanos en Venezuela, una visita de la Comisión podría contribuir a eso. Eso suena muy bien, pero yo lo que no entiendo es como la Secretaría Ejecutiva prepara documentos basados no sobre la visita in-situ o in loco de la Comisión, sino en fuentes subalternas y absolutamente desconfiables, como algunos medios representantes de la dictadura mediática y de un bajísimo nivel ético como puede ser la emisora, la televisora Globovisión, que es un partido político mediático donde los líderes son los dueños y por supuesto donde los dueños no son elegidos por nadie sino que heredan en algunos casos de su papá ese poder; donde no rinden cuentas a nadie, ni de sus recursos, ni de sus acciones y donde no hay elección sino que el poder es eterno. Entonces, el Miami Herald, en su edición en español pero también en su edición en inglés. Yo podría señalar el grupo PRISA, El Tiempo de Bogotá, la cadena COPE, la curiosísima cadena amarillista, vulgar, agresiva, escandalosa, y que además es propiedad de la Conferencia Episcopal Española. ¡Que Dios nos salve de esos sacerdotes¡. ¡Señor, no nos des esos sacerdotes¡. Podrían también inspirarse en informes del grupo Murdoch, también sugiero la Cadena Fox de los Estados Unidos (por favor no tomen PBS porque quizás vaya a tener una visión diferente).  

No quiero alargar y he sido muy extenso en esta presentación, pero como estamos reflexionando yo diría que los tiempos están haciendo llamados para que atendamos más allá de las visiones burocráticas y estrictamente jurídicas e institucionalistas de cosas que ocurren que nos obliga, a quienes tenemos sentimientos y reflexión y pensamiento sobre el tema de los derechos humanos, a atender nuevos espacios. Por ejemplo, siempre se habla de la obligación de los Estados solamente y la respuesta es siempre la misma. Los Estados son los únicos que han suscrito, pero que tal si en el progreso democrático no analizamos la conducta de los movimientos de oposición, o la mala conducta de movimientos de oposición, porque en algunos países pues hay una oposición, "una leal oposición a su majestad", en nuestro caso su majestad es nuestra majestad el pueblo, pero en otros casos nó.  

Los que levantan falsos testimonios y son atendidos dentro de los espacios del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, los que desestabilizan, los que difaman, los que perturban, los que no aceptan la voluntad popular; hay mil ejemplos y la dictadura mediática.  

Entonces en nombre de la libertad de expresión a veces permitimos la supresión de la libertad de expresión por parte de los privados. A mí me da por ejemplo gran preocupación cuando veo actuando como testigos a periodistas con nombre y apellido que hicieron llamados al asesinato del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que se pasean libres por las calles de mi democrático, mi muy democrático país, ó como dijo el Presidente Lula en alguna ocasión, el excesivamente democrático Gobierno de Venezuela, que practica la democracia en extremo. Entonces terminan convertidos en testigos internacionales. En todo caso, hay mil cosas que nosotros podemos seguir diciendo y por supuesto mil cosas de carácter estrictamente jurídico pero yo concluyo, pido excusas por la larga presentación, sólo quiero decir otra vez, que quien sufre más por estas carencias, por estas limitaciones, por estos pecados con P mayúscula del sistema de derechos humanos, es la víctima. Y repito: cuando se politiza el debate sobre los derechos humanos, se pierde credibilidad. Cuando se pierde credibilidad, se pierde efectividad, y cuando se pierde efectividad en caso de que alguien no lo haya pensando, se pierde la vida ó se pierde la libertad. 

Muchas gracias Sra. Presidenta.