Hoy 4 de noviembre, el pueblo de Estados Unidos elige un nuevo presidente, dentro de una época marcada por la crisis económica.

Además el país enfrenta conflictos internacionales, impulsados por la política Internacional aplicada por el Gobierno de George W. Bush en los últimos ocho años.

Unos 14 candidatos de los partidos inscritos, más 25 independientes, se disputan en estos comicios el puesto de honor en la Casa Blanca, y la posibilidad de llevar las riendas de la potencia más fuerte del planeta, que ha venido perdiendo en los últimos años la influencia que tenía sobre varios países del mundo.

Dentro de ese grupo de 39 aspirantes, resaltan dos personajes que pertenecen a los partidos más con más opción del país, o bien los que tienen más militantes inscritos: el candidato por la tolda demócrata, Barack Obama y John McCain por el partido Republicano.

Estas elecciones que se realizan en un formato diferente al que manejan el resto de las democracias del mundo, son catalogadas de "antidemocráticas" por algunos expertos, debido a que no se aplica la fórmula: un elector es igual a un voto.

De acuerdo, al analista internacional Edgardo Ramírez, en entrevista exclusiva para TeleSUR, este concepto ha obligado a que históricamente los comicios estén marcados por una alta abstención, que se registra entre el 65 y 75%, es decir que sólo el 20% de la población estadounidense escoge al mandatario que regirá su destino en los próximos cuatro años.

En las elecciones de este martes cuenta con 538 votos de los colegios electorales, repartidos en los 50 estados y un distrito federal. El candidato que logre llegar a 270 puntos se convierte en Presidente de la nación.

El total de votos de los ciudadanos que sufragan en un colegio electoral, suman un punto, de los 538 que se juegan en el evento.

Sin embargo, Ramírez critica que los sufragios que obtenga uno de los aspirantes que no logre figurar en un colegio electoral simplemente se pierden, lo que elimina el derecho a opinión ejercido por millones de ciudadanos. "Eso que se ha vendido de que hay democracia en Estados Unidos es falso. Allí se pisotea el derecho del ciudadano y por eso las elecciones siempre tienen el más alto índice de abstención", advirtió.

Los dos candidatos con más opción de llegar a la presidencia tendrán la enorme tarea de levantar un país devastado por las acciones del gobierno actual. A juicio del internacionalista Luis Quintana, hay diferencia entre los dos aspirantes, pero siguen reivindicando el concepto de que EE.UU. debe continuar siendo la "potencia hegemónica más fuerte en el mundo y esto no debe traducirse en que si gana Obama o McCain cambian las cosas, estos intereses son constantes".

Agrega que en ninguno de los dos programas de gobierno, se han visto soluciones a los verdaderos problemas de los estadounidenses de la clase media ni de los pobres, que suman 30 millones, en este país considerado entre los más ricos de la tierra. "Ninguno apunta a los derechos sociales de los ciudadanos y que todos tengan acceso libre a los derechos humanos, la alimentación, salud, vivienda y educación libre", indica Quintana.

Respecto a esto, existe el antecedente de que ambos candidatos apoyaron hace algunos meses el plan de emergencia propuesto por el presidente George Bush de mil 050 millones de dólares, para solventar la crisis financiera actual, luego de que fuera demostrado que su gobierno fue el principal impulsor de ésta.

Al respecto, Ramírez coincide con la opinión de Quintana, al decir que la Casa Blanca ha sido por años dominada por las élites económicas estadounidenses y no por el verdadero interés del ciudadano, y por esto ambos candidatos responden a las necesidades de esos grupos, tal como quedó demostrado en la aprobación del plan de Bush donde "en vez de castigar a los verdaderos responsables como los banqueros, lo que se hizo fue premiarlos al aprobarle cientos de millones de dólares. Todos los candidatos se mueven para magnificar ganancia", dice.

Ventajas y debilidades


A pesar de tener un discurso que no ha presentado ideas concretas a los estadounidenses, Obama en los últimos meses ha cobrado fuerza hasta colocarse primero en los sondeos, gracias a sus propuestas que prometen un gobierno diferente al aplicado por George Bush en sus dos períodos como presidente (2000-2008).

El senador por el estado de Illinois (este), ha sido alabado por ser el primer afroamericano de la historia de EE.UU. en llegar a la etapa final de una carrera presidencial y por criticar duramente las acciones que ha emprendido el actual mandatario republicano como la Guerra en Irak, la política exterior y ser el principal impulsor de la fractura que vive actualmente el presupuesto de todos los norteamericanos.

De acuerdo a la analista Yolanda Britto, la imagen de Barack Obama, ha tomado ventaja gracias a que también hay muchos afrodescendientes en hispanos en el país, y que el factor racial genera simpatías en ese sector de la población, y por la representación de la familia trabajadora gracias a su esposa, Michelle Robindon, que viene de los suburbios. Se dice que ambos surgieron por esfuerzo propio.

Por otro lado a John McCain, le beneficia el hecho de ser padre de cinco hijos y su decisión de escoger a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su compañera de fórmula (candidata a vicepresidente) por su condición de deportista y por haber aceptado un hijo con discapacidades (es activista anti aborto), lo que ha causado el agrado de los electores más conservadores.

En cuanto a las debilidades, Britto afirma que en el caso de Obama, hay un punto que ha sido explotado por sus adversarios, que es la supuesta relación del candidato demócrata con el Islam, ya que los estadounidenses tienen presente el recuerdo de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001. Mientras que a McCain no le favorece su avanzada edad, tiene 72 años, lo que le convertiría en el presidente más longevo de la historia en ese país.

En cuanto a las propuestas, la analista destaca el hecho de que Obama, a diferencia de su contendor, se ha preocupado por los intereses sociales del pueblo norteamericano gracias a su experiencia en Chicago, en cambio, McCain ha hecho mayor énfasis en la política exterior, la economía y la situación de guerra que mantiene la gestión actual de Bush en varios países.

Justamente esas acciones emprendidas por la gestión actual ha llevado al aspirante republicano a alejarse por completo de sus vínculos con Bush y presentar propuestas que no lo relacionen con tan criticado mandato.

El candidato republicano ha basado sus discursos principalmente en propuestas que llaman la atención del electorado; como la creación de un programa de trabajo para los inmigrantes ilegales, sus intenciones de impulsar nuevas medidas que detengan el calentamiento global y su rechazo a la política de impuestos del gobierno de su copartidario George W. Bush, lo que ha generado fuerte críticas dentro del mismo Partido Republicano.

Sin embargo, McCain ha perdido apoyo por la idea de continuar con la ocupación militar a Irak y mantener los altos presupuestos para equipar aún más a las Fuerzas Armadas estadounidenses.

La crisis financiera y la política exterior

El marco problemático en el que se desrarrollan estas elecciones en Estados Unidos, debido a la crisis económica actual, ha obligado a ambos aspirantes a enfocar sus discursos hacia las posibles soluciones, para acabar con la inquietud que se ha generado en el pueblo de esta nación.

Asimismo, la criticada política exterior del mandatario actual sigue siendo un punto destacado por parte de McCain y Obama para ganar popularidad no sólo en EE.UU., sino en el resto del mundo.

El analista Edgardo Ramírez, ve al candidato republicano como la continuidad de un pensamiento que hace de esta nación, una potencia militar y económicamente fuerte, para seguir con el dominio sobre otros pueblos del mundo, con el agravante de que tiene menor capacidad por la crisis actual.

Mientras que "los sondeos favorecen a Obama porque la política financiera de Bush es catastrófica, acusada de la destrucción de la bonanza que había dejado el gobierno de (Bill) Clinton y su cambio por las guerras y una economía estructural que gira en torno al negocio de las drogas, los conflictos internacionales, los fármacos, bancos y telecomunicaciones", señala Ramírez.

Sin embargo, piensa que el hecho de escoger una persona afrodescendiente no significa que se garantice la democracia.

Quintana por su parte, dice que la crisis está golpeando a la clase media por las políticas de Bush, y Obama quiere reeditar la concepción del mal llamado "sueño americano" de libertad, democracia y prosperidad. "El demócrata ha reforzado su discurso en el bienestar social y económico, que consiste en reducir impuestos y restituir la tasa de los años 90. Propuestas que han logrado calar en los estados con mayor peso electoral", explica.

En el caso de McCain, Quintana opina que le parece paradójico el hecho de que después de la crisis actual que han provocado los republicanos, Mccain siga teniendo fuerza en estados claves.

En el tema de Latinoamérica, se destaca el hecho que en EE.UU. hay aproximadamente 50 millones de habitantes hispanos y que, de ese total, 20 millones son electores. Por esto, ambos candidatos culminarán sus respectivas campañas en Florida, estado que históricamente ha sido uno de los que decide las elecciones y que siempre ha favorecido a la tolda republicana.

De acuerdo a los analistas, esta vez existe un factor determinante que son los cambios que se están impulsado en gran parte de los pueblos de la región, enfocados en la independencia y la integración.

A juicio de Ramírez ambos candidatos saben "perfectamente que Latinoamérica se ha independizado y su integración cada vez en más fuerte gracias a alternativas como el Mercosur, Alba y Unasur", lo que puede influir en el voto de los inmigrantes en la nación norteamericana.

"Hay un desprecio a la hora de atender a los inmigrantes. No hay una política propuesta en ambos candidatos. El republicano es un electorado mafioso, por ejemplo, porque para ellos no puede ocurrir un cambio que respete lo que está haciendo América Latina en este momento", indicó.

Luis Quintana explica que se acusa al gobierno de Bush de haber desatendido a los pueblos del sur y "él ha puesto a Mccain que representa la profundización del imperio sobre las naciones latinoamericanas".

De igual manera Obama, que ha llamado "dictador al presidente de Venezuela, Hugo Chávez y ha criticado los gobiernos de Bolivia y Argentina, debido a que hay grandes inversiones estadounidenses en esos países, pretende seguir expandiéndose para convertir a la región en un mercado beneficioso para los intereses del capitalismo". sentencia.

Las manos derechas presidenciales

A esta campaña presidencial se ha sumado un factor que ha sido determinante para las aspiraciones de ambos candidatos, los compañeros de fórmula o candidatos a vicepresidente.

John McCain logró imprimir fuerza a su campaña política, cuando anunció a la gobernadora del estado de Alaska (norte) Sarah Palin como su mano derecha si consiguiese ganar las elecciones de noviembre.

Palin es la primera mujer que aspira al cargo por parte del partido Republicano y la segunda en la historia de las campañas presidenciales en Estados Unidos.

Su imagen de madre de familia y de mujer emprendedora ha ayudado a McCain a posicionarse de nuevo en las encuestas; sin embargo, en las últimas alocuciones de la candidata ha sido criticada por ofrecer propuestas similares a las medidas del gobierno actual, lo que le ha llevado a recurrir a los medios de comunicación y presentarse como una figura que representa la personalidad típica del estadounidense, como lo hizo cuando actuó en uno de los programas humorísticos más populares del país, Saturday Night Live.

Por parte de los demócratas, Barack Obama acudió a la experiencia política de Joe Biden, senador por el estado de Delaware (este) que trae cuenta con una larga trayectoria en política exterior. El aspirante ha reforzado la candidatura de su compañero de fórmula, gracias a sus preocupaciones acerca de los peligros que corren la mayoría de los estadounidenses, como las amenazas a la seguridad, la deficiente asistencia en temas de salud, el crimen organizado y la dependencia energética.

Poco tiempo después del anuncio que lo lanzaba a la vicepresidencia, Biden no llamó la atención tal como lo esperaba el partido demócrata y el mismo Obama, debido a la impresión que causó Palin al ser la compañera de McCain. Sin embargo, poco después, el senador se enfrentó en un debate con su contendora y salió victorioso por sonar más convincente y con mejores propuestas, de acuerdo a la prensa norteamericana.

El acontecimiento se sumó a la impresión que dejó Biden de ser un hombre de clase media y consciente de las verdaderas necesidades de los estadounidenses. Esto le dio a Obama el impulso necesario para sacar ventaja por encima de su contendor en lo últimos sondeos.